jueves, 20 de abril de 2017

Cucuruchos

Antes opinaba que pensar mucho equivalía a tener demasiado tiempo libre y que verbalizar nuestros pensamientos, en ocasiones, podía afectar gravemente a nuestra salud y a la de los que nos rodean. Otras veces, solo hace que los demás duden de nuestra cordura (incluso puede que nosotros lo hagamos).
No obstante, creo que la Semana Santa es un periodo de tiempo que invita a la reflexión. Mucho  recogimiento, procesiones, iglesias, cucuruchos andantes o por lo menos vacaciones.
Hace tres años, vi por primera vez en mi vida una procesión con sus pasos, su vino, su gente descalza y sus pipas en el suelo. Las pipas son fundamentales, si son de Facundo mejor que mejor. He de decir que me impresionó bastante, pues yo no conocía este tipo de celebración. De hecho, gracias a ese viaje a tierras del norte del territorio español descubrí ciertos aspectos de la mitología cristiana que me ayudaron a entender el protocolo de carrozas, tambores y gente sin zapatos con la que estaba cayendo. Porque esa es otra: Haga el tiempo que haga, llega Semana Santa y ¡llueve!

martes, 14 de febrero de 2017

Te quiero

Te quiero. La frase inacabada más bonita de la historia de la humanidad. Y es que de finalizarla perdería todo su encanto. Pues no es tan bonito escuchar: "Te quiero para que me cocines", "te quiero para que me laves la ropa", "te quiero para que me dejes los apuntes" (algo muy común cuando uno va a clase). Hay otras variantes de esta oración que gustan más como: "Te quiero para que me abraces", "te quiero para que me acaricies", "te quiero para sentirte a mi lado". Pero detrás de ellas también hay un objetivo que marchita la esencia del querer en estado puro. Como una rosa en un florero con petróleo.
Yo quiero que me quieras, pero si no me quisieras tampoco podría dejar de quererte por más que quisiera. Pues por más que uno quiera no es dueño de a quien se quiera. El querer no tiene dueño ni explicación, no hay fórmulas matemáticas para lograr que a quiera a b y b quiera a a: a . Q . b = b. Q .a
Yo he dejado de pensar en por qué te quiero, porque por más que lo pienso he llegado a la conclusión de que simplemente te quiero.

domingo, 12 de febrero de 2017

La hija del Caníbal

Lucía se va a ir de viaje a Viena con su marido. Pero éste desaparece en el baño del aeropuerto antes de comenzar la marcha, así pues, la travesía toma otros derroteros. La protagonista está convencida de que han secuestrado a su esposo y se pone a investigar su desaparición. Para ello cuenta con la ayuda de un señor mayor y un chico joven.
El primero participa con su experiencia y  múltiples anécdotas con un trasfondo histórico bastante bien dibujado; mientras el segundo aporta esa vitalidad y frescura necesaria. En medio de ellos: Lucía. No solo por tener una edad intermedia entre estos dos hombres, sino por ser mujer, estar un pelín aburguesada y desarrollarse internamente a lo largo de toda la novela. No comienza siendo tan joven como el chico ni acaba siendo tan sabia como el viejo, pero avanza en su propio proceso personal.
La investigación de la desaparición del marido hace que la novela sea parcialmente detectivesca, las aportaciones históricas del anciano enriquecen el contexto y el crecimiento personal de la protagonista tiene tintes feministas que abogan por la salida de la zona de confort, la liberación de la mujer y el papel de esta como ser humano y no simple apéndice.
Pueden parecer demasiados ingredientes para una misma obra, pero están tan bien mezclados que son como la piña en la pizza. Es el primer libro que leo de la autora y, sin duda, mi favorito. Con él me enganché a su estilo y dejé de tenerle coraje (aquí explico por qué).
Pudiera parecer que la autora habla y se identifica a través de la protagonista, pero en varias entrevistas ha asegurado que no es así. No obstante, opino que Rosa Montero impregna sus obras con su esencia. aporta pequeños detalles, tanto en personajes principales como secundarios, que la podrían describir o dar pistas de cómo es o en qué piensa. O, por lo menos, esa es la sensación que tengo al leer sus novelas.
¿Conocen a Rosa Montero? 
¿Han leído algo de ella?

viernes, 10 de febrero de 2017

¿Cómo practicar idiomas? Ich schenk dir mein Mann

La destreza con los idiomas no solo se logra cuando uno deja de tener miedo a equivocarse, sino que se pierde con facilidad cuando uno deja de practicarlos. Para lograr interiorizar una lengua, debemos mantenerla "viva" en nuestro día a día. Se trata de mimetizarla con nuestras rutinas y no de crear artificialmente momentos para estudiar. Claramente, si logramos esto último, reforzaríamos aún más ciertos aspectos de la lengua que tienen que ver con la memorización, como pueden ser la gramática o un creciente vocabulario. Pero lo malo de la creación de escenas artificiales en nuestra vida cotidiana es que éstas pueden convertirse en una especie de obligación que nos dé pereza y nos haga perder el interés, porque hay que buscar un momento y un tiempo que quizás no tengamos.
Por ello me gusta combinar el idioma con una rutina cualquiera que ya de por sí haga sin que me apunten con una pistola en la cabeza y que además me guste. Por ejemplo: Me gustan las películas. ¿Por qué no verlas en inglés? Y si encima lo hago mientras plancho o cocino, no solo habré realizado una tarea "necesaria", sino que me habré dado un "capricho", ver la película; y además habré aprovechado para practicar inglés.
¿Tienes que conducir? Pon música, lo creas o no, no solo te mantiene despierto en horas intempestivas a un volumen medio, sino que al intentar cantar mentalmente (o no tan mentalmente) mueves las cuerdas vocales intentando imitar la pronunciación.
Pero ¿qué pasa cuando quieres practicar un idioma no tan común? Tranquilo, ¿te gusta leer? A mi también, por eso intercalo libros en otras lenguas entre mis lecturas. ¿Qué leer? Pues depende, si estás empezando  a aprender ese habla, prueba con cuentos infantiles, luego con juveniles y finalmente con novela romántica o policiaca (según tus gustos).
Si disfrutas más con los amoríos que con los cadáveres y tienes un nivel medio de alemán "Ich schenk dir mein Mann"  de Claudia Keller podría interesarte. Nuestra protagonista es Hanna, una mujer aparentemente afortunada, casada con un hombre de estudios, con dos hijas maravillosas y una casa divina y estupenda en la que no le falta nada de nada. Todo marcha de perlas hasta que poco antes de celebrar su vigésimo octavo aniversario de boda se entera de que su marido la está engañando. En ese momento, intenta cambiar caserón con marido incluido a cambio de una casa normal y corriente. Es una novela bastante chistosa y entretenida. Nada que te haga más inteligente, pero  está bien para llevártelo a la playa y aprovechar del solecito y la brisita.
¿Ustedes también leen en otras lenguas? 
¿Aplican alguna de estas "técnicas" en su aprendizaje? 
Me encantaría que compartiesen su experiencia. 

miércoles, 8 de febrero de 2017

Crónica de una muerte anunciada

De nuevo les vengo a hablar de una obra de Gabriel García Márquez. Se trata de una historia que comienza por el final, relatada a posteriori por un testigo. Forma parte de una de esas obras "malditas" de muchos adolescentes hartos de que las lecturas obligatorias les quiten las pocas ganas que pudieran tener de introducirse en el fantástico mundo de los libros. Lo que podría haber sido un maravilloso viaje entre páginas rodeado de retratos dirigidos por el timón de nuestra imaginación en simbiosis con la del autor puede convertirse en una pesadilla.
La primera vez que tuve este texto entre mis manos la sensación fue de este tipo. El principio funesto no me animaba  a seguir y la cantidad de personajes me hacía liarme aún más. No supe apreciar la obra hasta años después. El ritmo de la novela es pausado pero constante. La sensación que trasmite es de de impotencia total, pues el protagonista muere nada más comenzar y la culpabilidad no parece nada clara. Se ha hecho lo que tocaba hacer, sin pensar mucho en si era lo correcto o no; o en si él era el auténtico culpable. Hay una mala conciencia generalizada a lo largo de la obra en la que los estereotipos y las costumbres relativas a la honra de la familia y el deber del hombre son de vital importancia. Es como si se supiese que se está obrando mal, uno ejecuta una orden y en definitiva ese es su deber. Una metáfora perfecta de la cosificación del ser humano en a que deja de pensar y se convierte en una máquina.

lunes, 6 de febrero de 2017

El coronel no tiene quien le escriba

Un coronel retirado malvive en una casita con su esposa y un gallo que le dejó su difunto hijo.
Cada semana baja a correos a ver si le llega su pensión. Ésta parece demorarse y mientras tanto se ven obligados a empeñar los pocos objetos de valor que tienen para poder sobrevivir.
Hasta que al final solo les queda el gallo. Deciden venderlo, pero en el último momento cambian de opinión, pues el coronel prefiere alimentarlo bien y hacerlo pelear en enero.
Discute con su mujer acerca la decisión de quedárselo y de la manutención del animal, el único recuerdo que les queda de su hijo. Mientras tanto esperan a esa pensión que nunca llega o a esa pelea que tiene que ganar el animal para sobrevivir.
Es una novela bastante corta de Gabriel García Márquez. Quizás la menos conocida, pero bastante singular, pues pese a lo breve que es, el sentimiento de la espera se hace interminable, agotador y quizás agónico.
No se trata de una novela pesada, pero el sentimiento de "esperar a que cambien las cosas" y la impotencia de no adaptarte a las necesidades crea una congoja considerable.

sábado, 4 de febrero de 2017

Tres funerales para Eladio Monroy

En Las Palmas de Gran Canaria vive Eladio Monroy, un señor retirado un tanto cascarrabias con ese humor negro velatorio tan favorecedor. Va un poco a su bola, como quien dice, paseando por las calles y sentándose en los bares que le gustan. Tiene una ex-mujer que prefiere no recordar y una amiga que vive cerca y le aguanta tal y como es, aunque a él le cueste trabajo pensar que pueda haber alguien así.  Para ganarse un extra que complemente su pensión, se dedica a aceptar "trabajillos" de dudosa legalidad.
El señor tiene ya sus añitos y es como el diablo que no sabe tanto por diablo, sino por lo viejo que es. Los contactos que tiene le ayudarán a llevar a cabo sus "misiones", pero alguna que otra vez se verá metido en un atolladero bastante peligroso.
Destacan las pinceladas de humor, las descripciones y el desarrollo del personaje principal. Se trata de una novela negra de Alexis Ravelo en la que nos da un paseo por su ciudad natal. Sobre todo en la primera mitad del libro podemos disfrutar del ambiente capitalino. Luego se centra más en el carácter de Eladio que protagoniza otros libros posteriores. Aunque un tanto expositiva en un principio, el estilo del autor es ágil en general y hace que la obra sea bastante ligera y de lectura fácil.